
La ejemplificación de la verdadera fe consiste en actos de amabilidad y amor para con los propios semejantes, no en simples plegarias formales pronunciadas rutinariamente.
Y con esta filosofía básica de una AMP y una acción positiva, Mikimoto se convirtió en un hacedor. Adquirió la costumbre de convertir las ideas en realidad.
A la edad de veinte años, se enamoró de la hija de un samurai. El joven sabía que su futuro suegro no aprobaría la boda de su hija con un fabricante de tallarines. Por consiguiente, se sintió impulsado a adaptarse a aquella fuerza. Cambió de ocupación y se convirtió en mercader de perlas.

¡Mikimoto se entusiasmó! Estaba deseando hallar la respuesta a la pregunta que él mismo se había hecho: «¿Podré obtener perlas, introduciendo deliberadamente un diminuto objeto extraño en la ostra y dejando que la naturaleza siga su curso?».
Tras haber aprendido a ver, convirtió una teoría en una acción positiva.
Mikimoto aprendió a ver gracias al profesor universitario. Y posteriormente utilizó la fuerza de su imaginación.
Se entregó a una reflexión creativa. Utilizó el razonamiento deductivo. Llegó a la conclusión de que, si las perlas se formaban tan sólo cuando un objeto extraño entraba en una ostra, él podría crear perlas ateniéndose a las leyes naturales. Podría introducir objetos extraños en las ostras y obligarlas a producir perlas. Aprendió a observar y actuar y se convirtió en un hombre de éxito.
Un estudio de la vida de Mikimoto revela que éste utilizó los 17 principios del éxito. Porque los conocimientos no bastan para alcanzar el éxito. Ello se consigue mediante la aplicación de los conocimientos.
¡Acción!

Joe «vio» una gran oportunidad. A pesar de hallarse en medio de la Depresión económica, él y su esposa Esther vendieron cuanto tenían y se trasladaron a Tokio. Llegaron al Japón con menos de 1.000 dólares... pero tenían sus planes y grandes cantidades de AMP. Consiguieron una entrevista con el señor K. Kitamura, presidente de la Asociación de Comerciantes de Perlas del Japón. Joe apuntaba alto. Le expuso al señor Kitamura su plan para la comercialización de las perlas cultivadas japonesas en los Estados Unidos y le pidió un crédito inicial de 100.000 dólares en perlas. Era una suma fabulosa, sobre todo en aquel período de la Depresión. No obstante, al cabo de varios días, el señor Kitamura se mostró de acuerdo.
Las perlas se vendieron muy bien. Los Goldstone llevaban camino de hacerse ricos. Algunos años más tarde, decidieron crear su propio cultivo de perlas, cosa que hicieron con la ayuda del señor Kitamura Una vez más, «vieron» una oportunidad donde otros no habían visto nada. La experiencia demostraba que el índice de mortandad de las ostras en las que se introducía artificialmente un objeto extraño era superior a un 50 por ciento.
«¿Cómo podemos eliminar esta pérdida tan grande?», se preguntaron.

El hecho de aprender a ver le permitirá descubrir oportunidades en cuya existencia jamás hubiera soñado. No obstante, para alcanzar el éxito a través de una AMP, se necesita algo más que el aprendizaje de la percepción mental. Tiene usted que aprender también a poner en práctica lo que aprenda. La acción es im- portante porque con la acción se consigue sacar adelante las cosas.
Napoleon Hill
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